Luego del procesamiento el viernes en Maldonado de una pareja que dejó en estado vegetativo a una niña de un año, ayer los padres de una beba fueron a prisión por matar a golpes a su hija de tres meses.
El hombre de 29 años, procesado por homicidio muy especialmente agravado, intentó fingir que tenía problemas psiquiátricos pero una pericia, que solicitó la Justicia, comprobó que el homicida no tenía ninguna alteración mental.
En tanto, la Justicia le quitó la tenencia de un niño a una mujer que criaba a su sobrino de cinco años y fue acusada por los vecinos de propinarle palizas con un palo. La mujer recuperó la libertad, pero el caso sigue siendo investigado.
Paralelamente, en Rivera un hombre de 72 años fue a la cárcel luego que se comprobara que violó durante años a su hija y a su hijastra, a quienes tenía amenazadas.
"LLORABA". La beba de tres meses que fue muerta a golpes, recibía los castigos en una casa de la calle Los Astros en Manga.
El viernes fue llevada en estado de coma a la policlínica de Capitán Tula, donde falleció horas más tarde. Al comprobar signos de maltrato los médicos radicaron la denuncia en la Seccional 18a.
Los padres, un hombre de 29 años y una mujer de 28, fueron detenidos. Ambos negaron en primera instancia los castigos pero al enfrentarlos a las pericias forenses, que indicaban graves hematomas externos e internos, el hombre pretendió aliviar su responsabilidad declarando que sufría problemas psiquiátricos. Dijo que a veces cuando la bebé lloraba, esto lo alteraba y "se le iba la mano".
Sin embargo, la pericia psiquiátrica descartó que el hombre tuviera estos trastornos.
Paralelamente, la mujer declaró que no había denunciado a su marido porque le tenía miedo, pero finalmente se comprobó que también golpeaba a la niña.
Ayer en la tarde la Justicia los mandó a ambos a la cárcel por homicidio muy especialmente agravado en calidad de autores.
En tanto, una mujer de 28 años que estaba detenida en la Seccional 23ª, acusada de golpear asiduamente con un palo a un niño de cinco años, recuperó la libertad. Sin embargo la Justicia le quitó la tenencia del niño, su sobrino, que ahora pasó a estar bajo los cuidados de su abuela. El niño había sido abandonado por su madre, dijeron fuentes policiales.
Miembros de la investigación consultados por El País expresaron tener la convicción de que el niño era maltratado pero, a pesar de las propias declaraciones del niño, faltaron testimonios de personas mayores en el Juzgado por lo que la mujer recuperó su libertad.
VIOLADOR. En Rivera, un hombre de 72 años, que desde hace varios años violaba a su hija y su hijastra, fue remitido a la cárcel por un delito continuado de violación.
El hombre, además de violar a sus hijas, las instruía para que tuvieran novios. De esa forma, si quedaban embarazadas, tendría una coartada acusando a su eventual pareja.
El trágico episodio quedó en evidencia, cuando una joven de 17 años abandonó su casa y pidió auxilio a una familia amiga. Al narrar su calvario los vecinos decidieron radicar la denuncia.
Entonces, la jueza Anabella Pérez dispuso en primera instancia pericias forenses.
Confirmada la versión sobre la violación, se dispuso la detención de T.F.C., quien en primera instancia negó las acusaciones. Pero la investigación de funcionarios de la Comisaría de la Mujer y la Familia, permitió aportar los elementos necesarios para que la jueza de feria remitiera al violador.
A medida que los investigadores fueron profundizando en la pesquisa, quedó en evidencia que además de violar a la denunciante también sometía desde los 14 años a otra hija, que actualmente tiene 21.
Todo parece indicar que la madre de las jóvenes no tenía conocimiento de la conducta del hombre, dijeron las fuentes.
Niña era torturada en su casa
El viernes pasado el padre de la niña Abril Manzi Pintos, de un año, y su madrastra marcharon a la cárcel de Maldonado. La niña se encuentra en estado vegetativo a raíz de los golpes recibidos e in-cluso era torturada con cigarrillos. El hombre fue procesado por lesiones gravísimas y violencia doméstica. La jueza de feria, Blanca Santoro, procesó a la mujer por omisión, ya que conocía la situación y no la había denunciado. El hombre adujo que la niña se había caído, pero no tuvo suerte.