ROMA | AGENCIAS
En medio de una batalla entre el premier de Italia, Silvio Berlusconi, y el sistema judicial de ese país, los magistrados intensificaron su rebelión, proclamando el "estado de agitación" contra medidas aprobadas por Roma, para controlar la Justicia.
"Nos dirigimos hacia la destrucción del sistema judicial", sostuvo Luca Palamara, presidente de la Asociación Nacional de los Magistrados (ANM), la principal asociación sindical de los jueces italianos.
El comité director de la ANM decidió sesionar de forma permanente y se reserva la posibilidad de pedir a los jueces que usen otras formas de protesta según la evolución de la situación en los próximos días.
"El estado de agitación podría ser la antesala de una huelga de las togas o de otras formas drásticas de protesta", afirma ayer el Corriere della Sera, principal diario de Italia.
Los magistrados están furiosos por un artículo del proyecto de presupuesto para 2009 del gobierno que prevé que se bloqueen las contrataciones, así como por las reducciones de créditos para el funcionamiento del ministerio de Justicia.
La ANM denunció esas reducciones "drásticas" que podrían llegar al 40% y que provocarán "un deterioro sin precedentes del salario de los magistrados" y causarán "una parálisis considerable de la institución".
Esta asociación se opone también enérgicamente a las otras medidas decididas recientemente por el gobierno, y sobre todo a la suspensión de los procesos en curso para los casos que podrían ser pasibles de menos de diez años de cárcel.
Esta medida "perjudica los derechos de las partes, crea disparidades injustificadas del tratamiento entre justiciables, y provocará gravísimos problemas en el funcionamiento de los procedimientos penales", consideró la ANM.
Durante una escala en Tokio para participar en una cumbre de los ocho países más industrializados (G8) en Toyako, Hokkaido (Japón), Berlusconi reaccionó a la agitación de los magistrados acusando nuevamente a "una pequeña parte de los jueces" de tratar de derrocar el voto popular que lo llevó al poder.
El primer ministro italiano considera que desde hace años es víctima de una campaña sistemática de desestabilización por parte de "jueces de extrema izquierda" que en los últimos 15 años abrieron en su contra al menos 17 procesos diferentes por corrupción y falsificación, en el marco de sus actividades como magnate de los medios de comunicación. En tal sentido, el 26 de junio Berlusconi tildó a los jueces de su país como "un cáncer".
Berlusconi, fortalecido por su triunfal reelección de abril, y por una mayoría compacta, trata de construirse un verdadero escudo judicial que culminaría con una propuesta que actualmente se encuentra en el Parlamento, en la cual se prevé la inmunidad para los cuatro cargos de mayor jerarquía del Estado, incluyendo el de presidente y el de primer ministro.
El objetivo declarado de la nueva ley es priorizar los juicios de crímenes violentos y casos de la mafia para evitar que caduquen, como parte del programa contra el crimen de Berlusconi.
El jefe de gobierno cuenta con un creciente apoyo popular en la lucha con los magistrados. Según una encuesta del Corriere della Sera publicada ayer, el porcentaje de italianos que tienen un "juicio positivo" de Berlusconi pasó de 39% en 1994 a 47% en mayo de 2008. Además, las personas que tienen "mucha o bastante confianza" en la institución judicial bajaron de 67% en 1994 a 50% en 2008.
"Tenemos una gran unidad"
El jefe del gobierno italiano, de visita en Tokio, afirmó ayer que existe "una grandísima unidad" en su gabinete, respondiendo así a declaraciones de Umberto Bossi, jefe de la derechista Liga Norte, quien dijo el sábado que en el ejecutivo de Silvio Berlusconi "hay demasiado alboroto". El premier italiano sostuvo que está "muy satisfecho con el equipo de gobierno" y que "la inclusión de ministros jóvenes es fantástico".