Juez de silla
Nadal, un grande del tenis
CARLOS GALLO
Rafael Nadal igualó en Wimbledon lo hecho por Bjorn Borg hace 28 años, ganando los Abiertos de Francia e Inglaterra el mismo año, y eso nos da la dimensión de la figura del joven español en la historia del tenis. Pudo conseguir lo que monstruos como Sampras, Federer, McEnroe, Becker o Edberg no lograron.
La final fue un gran partido digno de sus contendientes, la más larga en la historia de Wimbledon, con casi 5 horas de juego efectivo, y al revés de lo que sucedió en Roland Garros. Federer dejó todo en la cancha, y si perdió fue porque ante él estaba el jugador con el corazón más grande que se ha visto. Sólo un elegido se sobrepone a perder la ventaja de 2 sets, llegar al match point y que su rival se lo levante jugando el mejor punto del partido (ese passing shot de revés paralelo en el tie break del 4° set fue sublime) y salir a jugar el 5° y decisivo parcial como si nada hubiera sucedido.
Esta vez lo de Federer fue digno de su historia, estaba en su casa y no iba a regalar su sexta corona sin luchar. Además de pelear jugó un gran tenis, sacando lo mejor en los puntos decisivos como hacen los verdaderos campeones. No alcanzó, mala suerte y nada para reprocharse.
Definitivamente a pesar de que los puntos del ranking digan que sigue siendo el 2, hoy el mejor jugador de tenis del planeta es Rafael Nadal.
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