KABUL | AGENCIAS
La explosión de un coche bomba frente a la embajada de India en Kabul mató a 41 personas e hirió a 147. Es el atentado más letal que sufre la capital de Afganistán desde el derrocamiento del régimen de los talibanes, ocurrido en 2001.
Poco después del ataque, perpetrado a las 8.30 locales, una mujer salió corriendo de un hospital de Kabul, llorando y gritando, golpeándose el rostro con ambas manos. Sus hijos, una niña llamada Lima y un niño llamado Mirwais, murieron en el atentado. "¡Dios mío!, Ambos están muertos", gritaba.
"Varios tenderos (vendedores ambulantes) han muerto. He visto a varios tenderos bajo los escombros", dijo Ghulam Dastagir, herido en la explosión. El ministerio del Interior informó que en el ataque murieron seis policías y tres guardias de la embajada.
El atentado se produjo cuando un suicida hizo explotar un automóvil, al paso de dos vehículos que se disponían a entrar en la sede diplomática.
El general Zahir Azimisegún, portavoz afgano de Defensa, dijo que la explosión causó al menos 41 muertos y más de 147 heridos. El agregado militar de la embajada, R.D. Mehta, es una de las víctimas.
Los dos vehículos de la sede diplomática quedaron destruidos, pero se desconoce si las personas que estaban en su interior figuran entre las víctimas. Entre éstas hay personas que hacían cola para recibir un visado o que hacían las compras en un mercado cercano. El complejo edilicio se encuentra en una calle muy transitada, cerca del Ministerio del Interior afgano, en el centro de Kabul.
El estallido también destruyó varios establecimientos cercanos, dejando ruinas humeantes y afganos heridos pidiendo auxilio en la calle. La explosión se sintió en buena parte de la capital afgana.
Se trata del ataque más letal ocurrido en Afganistán, desde que un suicida mató a más de 100 personas que asistían a una pelea de perros en la provincia de Kandahar, en febrero.
El Ministerio del Interior afgano aseguró en un comunicado que cree que el ataque "fue efectuado en coordinación y consulta con un activo servicio de Inteligencia de la región". Aunque no ha especificado a quién se refería, Afganistán ha acusado en reiteradas ocasiones a agentes paquistaníes de estar involucrados en atentados contra su territorio. Antes del derrocamiento del movimiento Talibán, el servicio de inteligencia paquistaní colaboró con esa milicia religiosa.
El ministro de Relaciones Exteriores paquistaní, Makh-doom Shah Mahmood Qureshi, sostuvo que su país condenaba el terrorismo en todas sus formas, así como el ataque suicida con el coche bomba. Pero la prensa india lo interpretó como parte de la contienda afgana que se intensifica entre los dos vecinos rivales.
El gobierno de Pakistán, histórico enemigo de la India (ver aparte), está muy preocupado por el fortalecimiento de lazos entre Afganistán e India.
La embajada de India en Kabul es un símbolo de los esfuerzos indios por establecer una mayor influencia estratégica en Afganistán, desde la caída del régimen talibán en 2001.
La creciente presencia de India en territorio afgano, con la apertura de consulados en varias ciudades y participación en la reconstrucción, puso a Nueva Delhi en competición con su rival histórico.
India y Pakistán, ambos en posesión de armas atómicas, están oficialmente en paz, pero para los expertos, libran un enfrentamiento por procurar la reactivación de las relaciones con Afganistán.
Los autores del atentado "son las fuerzas que intentan trastornar la administración del presidente Hamid Karzai, trastornar cualquier tipo de iniciativa que busque un cambio respecto a lo que representaban los talibanes", explica C. Uday Bhaskar, ex subdirector del Instituto de Estudios de Defensa y Análisis de Nueva Delhi. Según algunos analistas en India y muchos responsables en Afganistán, dichas "fuerzas" son un vínculo entre militantes islamistas y elementos de la agencia de inteligencia paquistaní, la ISI.
Pakistán niega con firmeza su respaldo a los talibanes y desmiente las críticas afganas de que haya fracasado en controlar a los militantes talibanes basados en sus zonas tribales limítrofes con Afganistán.
Con este panorama, analistas coinciden en que resulta difícil vislumbrar un cese de hostilidades entre dos países que durante años han estado en bandos opuestos en los conflictos que han sacudido a la República Islámica de Afganistán.
Seis atentados en un año
El 17 de junio de 2007, un atacante suicida hizo explotar un vehículo policial en Kabul, causando la muerte de 24 personas.
El 29 de setiembre de ese año, un atentado suicida con una artefacto explosivo que fue detonado en un ómnibus del Ejército, en la capital de Afganistán, dejó como saldo 28 militares y dos civiles muertos.
El 6 de noviembre de 2007, más de 70 personas fallecieron en un ataque suicida perpetrado en Baghlan, una de las 34 provincias afganas, en el norte del país.
En lo que va de 2008 tres fueron los atentados que sacudieron al pueblo afgano.
El 17 de febrero, un atentado suicida mató a más de 100 personas, durante una pelea de perros en Argandab, en la provincia de Kandahar (sur).
Al día siguiente, otro atacante suicida cuyo blanco fue un convoy perteneciente al Ejército canadiense, provocó la muerte de 37 civiles en Spin Boldak, ciudad situada también en la provincia de Kandahar.
Historia de relaciones conflictivas
Entre Afganistán, Pakistán e India existen una serie de conflictos que han dificultado su relacionamiento.
Tras la invasión soviética a Afganistán, en 1979, Pakistán respaldó a los rebeldes islámicos del grupo étnico Pashtun y más tarde dio su apoyo a la milicia talibán.
India, aliado de la ex URSS, se mantuvo al margen del conflicto hasta el colapso del gobierno pro soviético afgano en 1992.
El auge de los talibanes brindó un fértil terreno para el entrenamiento de los militantes paquistaníes que luchaban contra las fuerzas indias en Cachemira, región del Himalaya dividida entre India y Paquistán, pero reclamada por ambos.
Nueva Delhi comprendió rápidamente el significado estratégico de Afganistán y se implicó en el conflicto, oponiéndose directamente a Islamabad.
Una vez derrocados los talibanes en una invasión internacional encabezada por Estados Unidos en 2001, para capturar a Osama Bin Laden -tras los atentados del 11-S-, e instalado el gobierno pro occidental de Hamid Karzai, India comenzó a incrementar su presencia diplomática en Afganistán.|