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Que no cunda el pánico

PEDRO BARRENECHEA

En mi nota anterior, había analizado los resultados correspondientes a la evolución de la industria en los dos primeros meses del presente año, donde se observaba que las tasas de crecimiento de la industria se veían fortalecidas, ante una mayor variedad de sectores con alto dinamismo y diversos destinos.

EL OPTIMISMO. En estos resultados influía en forma importante la actividad de Botnia que había iniciado sus exportaciones en octubre del 2007. Si se extrae ese efecto, la tasa de crecimiento promedio de la industria se habría ubicado entre 5 y 10% anual promedio, similar a la que se estaba observando desde el año anterior. Estos resultados se complementaban con una alta demanda de empleo y baja tasa de desempleo, mayores ingresos de la población y un comportamiento exportador excelente en volúmenes y precios.

A partir de ello, se llegaba a la conclusión de que se podía ser optimista con la evolución futura de las actividades industriales, aún sin considerar la influencia de las ventas de celulosa de Botnia y del desempeño exportador del concentrado de Pepsi en Zona Franca de Colonia, líder del crecimiento industrial anterior.

Frente a ello, es interesante observar lo ocurrido en los meses transcurridos desde aquellos resultados.

En la actualidad, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado los resultados de la evolución del Índice de Volumen Físico de la Industria Manufacturera al mes de abril del año 2008. Ello permite, a su vez, superar los problemas estadísticos que genera la Semana de Turismo, ya que el año anterior se ubicó en abril y este año en marzo, por lo que los resultados de dicho Índice en marzo se encontraban distorsionados, observándose un fuerte retroceso de la actividad industrial en el año móvil a marzo, que contenía dos semanas de Turismo.

Por tanto, el análisis que efectuaré a continuación permitirá concluir si se mantiene (o no) el optimismo sobre el crecimiento de la actividad manufacturera en un momento donde la crisis internacional afecta a todas las actividades económicas.

LA CRISIS. Está frenando demandas externas muy dinámicas hasta hace poco tiempo, retrayendo precios de los commodities (nuestros precios de exportación), aunque no en un nivel importante aún, luego de los pronunciados aumentos previos, incrementando los costos dependientes de un precio del petróleo en alza, con las consiguientes presiones inflacionarias y la tendencia al retroceso en las cotizaciones del tipo de cambio ante las dificultades de la economía norteamericana, que están afectando la competitividad de nuestras exportaciones.

Sin embargo, parecería que estos impactos aún no se reflejan claramente en la evolución de la economía uruguaya, ya que en el primer trimestre del año elevó su PIB en 10,9%, según ha informado el BCU, o sea un desempeño importante, sólo superado por algunos guarismos a la salida de la crisis o a mediados de los noventa, que obligó a ajustar pronósticos oficiales y privados sobre esta variable clave.

EL CRECIMIENTO. El Índice de Volumen Físico de la Industria Manufacturera del INE en abril del 2008 mostró un crecimiento del 24,1% anual, que se contrapone a la caída registrada en marzo de 0,8% anual. Ambos resultados reflejan claramente los impactos del fenómeno de la Semana de Turismo, que se ubicó en dos meses diferentes en 2007 y 2008, lo cual pudo haber dado lugar a los comentarios y conclusiones de corte pesimista que se publicaron recientemente.

Por tanto, para evitarlo se procede aquí a comentar los resultados de los cuatro primeros meses acumulados del presente año respecto a igual lapso del año 2007, que muestran un crecimiento del Índice (sin incluir a la refinería) de 12,5% anual, un guarismo elevado para la trayectoria de este Índice. A su vez, es similar al observado en los dos primeros meses del año (14,0% anual) y superior a los observados en el segundo semestre del 2007, que dio lugar a nuestras conclusiones de la nota anterior donde se sostenía que se podía seguir siendo optimista respecto al futuro desempeño de la actividad manufacturera.

Este resultado mantendría el optimismo manifestado previamente; sin embargo, debe profundizarse el análisis para asegurar o rechazar dicha aseveración. En forma similar a como se ha realizado en otras notas previas, esta profundización se realiza en base a una apertura del Índice en 36 sectores a tres dígitos de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme (CIIU).

Al igual que en los dos primeros meses del año, 28 sectores de los considerados aquí (casi un 90% del total) registraron un incremento positivo en el período enero-abril de 2008 frente a igual lapso del año anterior, de los cuales 16 (casi 45%) crecieron por encima del 10% anual en ese lapso, a la vez que 14 de ellos, que representaron casi el 40% del total de sectores considerados, mostraron incrementos superiores al promedio del período (12,5% anual), que habíamos considerado elevado para la evolución industrial reciente.

Tal como comentamos precedentemente, la influencia de Botnia es considerada muy significativa en estos resultados, en especial si consideramos que algo menos de la mitad de aquel incremento para el acumulado de los cuatro primeros meses del 2008 correspondería a los impactos de la introducción de la producción de celulosa de esta empresa en el mercado uruguayo, junto a las exportaciones de concentrado de Pepsi.

Sin embargo, deducidos estos impactos específicos, puede concluirse que las tasas de crecimiento de la industria restante se ubicarían en niveles entre 6 y 7% anual en promedio, que se considerarían satisfactorias en el entorno actual y en especial luego de observarse la significativa recuperación industrial desde la crisis del año 2002.

Este resultado está basado, primero, en el impacto positivo de la demanda interna, a partir de un incremento en el poder adquisitivo de los hogares en el orden del 4-5% anual en este período, junto a una mayor demanda de empleos que redujo la tasa de desempleo al histórico guarismo de 7,6% de la población económicamente activa, base del mejor desempeño de la industria textil y de la vestimenta, calzado, imprentas, maquinarias y equipos, electrodomésticos y muebles. En segundo lugar, si se incluyen los sectores que atienden la demanda interna y/o exportan a la región o Sudamérica con una dinámica similar a aquellos, se agregan los lácteos, químicos y automóviles. En tercer término, la demanda internacional genera una importante dinámica en la exportación de otros alimentos y productos de madera que, en general, presentan tasas anuales superiores al promedio de la industria.

Por último, cabe agregar que algunas de las exportaciones tradicionales de nuestro país están siendo afectadas por la falta de oferta, tal como se observa en la industria cárnica con un alto retroceso, a pesar de sus mejores precios que, de recuperarse, ubicaría el crecimiento industrial en otro estándar más elevado. Es probable que también la producción arrocera recupere su dinámica a corto plazo, ante el reciente aumento de sus precios internacionales.

CONCLUSIONES. Las consideraciones previas permiten concluir que se puede ser razonablemente optimista y afirmar que el ritmo de crecimiento industrial continuaría presentando una dinámica atractiva y sería posiblemente sostenida más allá de los impactos negativos de la reciente crisis internacional. Este resultado respondería a la dinámica exportadora de Botnia y Pepsi y a la acción de un número importante de sectores, que hace más seguro mantener el crecimiento, que se dirigen a atender un mercado interno dinámico al menos a corto plazo, ya que difícilmente bajen salarios y pasividades reales, con alto empleo, que la propia actividad interna estaría ayudando a sostener en el futuro próximo. A su vez, la demanda de Brasil y otros países sudamericanos sostendrían las ventas con dichos destinos, quedando una cierta incertidumbre en la evolución futura de las exportaciones tradicionales, ante una menor demanda internacional o con problemas, aunque con altos precios, menor tipo de cambio real y mayor costo interno, lo cual podría ser contrarrestado por la recuperación de la oferta en actividades claves del país.

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