-¿Por qué eligió el escenario de la revolución cubana para contar una historia de amor en La Pasión según Carmela (que acaba de ser editada por Sudamericana)?
-Hace varios años una mujer a quien le agradezco en el libro, Nancy Julián, me contó su vida. Me provocó una excitación creativa. Empecé a documentar sobre la época y la trabajé durante dos años y medio.
-Usted juega con el romanticismo inicial de la revolución cubana y el desencantamiento al descubrir metodologías de los guerrilleros...
-Quise ser leal a mis personajes, que estaban viviendo situaciones sísmicas. ¿Qué podían pensar mis personajes, que habían dado todo por la revolución, y veían que no era lo que pensaban? Eso ocurre cuando uno ama a alguien, pero sabe que ese alguien no es lo que uno se merece o se esperaba, no quiere aceptar la evidencia. Todas las revoluciones prometen el paraíso, pero el único que existe es el perdido. Las utopías terminan desencantando: pasó con la revolución francesa, con la rusa, con Troya.
-¿Qué piensa Aguinis, el autor de la novela, sobre la revolución cubana? ¿Se nota lo que usted piensa?
-Creo que sí, no fue mi intención pero reconozco que se nota. He llegado, a lo largo de los años, a reconocer que la diferencia entre las utopías y las democracias es que las utopías son heroicas y las democracias, mediocres.
-Da la impresión que cuando habla el personaje de Huber Matos, habla Aguinis…
-Me volví un hombre de izquierda a partir de los valores que defendía la izquierda: la libertad, la pluralidad de pensamiento, la tolerancia, el respeto a los derechos humanos. La revolución cubana y la bolchevique traicionaron esos valores. En Cuba y Corea del Norte todavía siguen creyendo en utopías.
-En Uruguay, Cuba y su gobierno resultan una piedra en el zapato de la izquierda a la hora del debate. ¿En Argentina se da lo mismo?
-Sí, pasa lo mismo. Lo terrible es que se llame izquierda algo que ya dejó de tener los valores de la izquierda. ¿Cómo podemos hablar de izquierda a un lugar sin libertad, sin justicia, y donde se violan los derechos humanos?
-¿La historia absolverá a Fidel Castro?
-Tengo mis serias dudas. Él abandonó un clamor que le hacía la sociedad cubana: "fidelismo sí, comunismo no". Él eligió sovietizarse.